España, uno de los países menos comprometidos con el desarrollo

Plataforma 2015 y más

Un año más el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE publica los datos preliminares de la ayuda oficial al desarrollo (AOD). Un año más nos encontramos con muy malas noticias: España se reafirma en su falta de compromiso con el desarrollo. Los datos de la AOD en 2013 sitúan a España en una cifra similar a los años 1989-1990, cuando todavía no formaba parte del CAD y no era considerado aún un país donante.

España se sitúa en el puesto 22 (de un total de 27) en el ranking de los donantes mundiales (medido en términos relativos).

El esfuerzo medio de los países del CAD (0,30% de AOD/RNB) prácticamente dobla al esfuerzo realizado por España (0,16% de AOD/RNB).

Estos datos sitúan a España en niveles similares a los de finales de los años ochenta, cuando todavía no era considerado oficialmente un país donante.

Sólo cinco países del CAD realizan un menor esfuerzo que España (Eslovaquia, Polonia, República Checa, Grecia y Corea).

Madrid, 9 de abril de 2014

Un año más, con la llegada de la primavera, el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE publica los datos preliminares de la ayuda oficial al desarrollo (AOD). Un año más nos encontramos con muy malas noticias: España se reafirma en su falta de compromiso con el desarrollo. Los datos de la AOD en 2013 sitúan a España en una cifra similar a los años 1989-1990, cuando todavía no formaba parte del CAD y no era considerado aún un país donante.

Con este dato, la AOD española (1.851 millones de euros) ha caído hasta el nivel más bajo posible, consolidando así el suelo en el que se asienta el desmantelamiento de la política de cooperación. Es preciso recordar que una parte muy elevada de este volumen de AOD corresponde tanto a las contribuciones obligatorias al presupuesto de desarrollo de la Unión Europea como a las contribuciones obligatorias a organizaciones financieras internacionales. El componente obligatorio de esta AOD pone de manifiesto que el esfuerzo realizado, la AOD que verdaderamente el Gobierno decide destinar voluntariamente a promover el desarrollo, adquiere una dimensión insignificante en el conjunto del gasto, revelando la falta absoluta de priorización de la política de cooperación.

Paradójicamente estos datos corresponden al mismo año, el 2013, en el que Mariano Rajoy declara, impávido, ante la Asamblea General de Naciones Unidas que “la AOD no es caridad sino una inversión solidaria en un futuro común porque lo que está en juego es el bienestar global”. No parece la estrategia más adecuada, tampoco la más honesta carta de presentación, para el logro de un asiento dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el periodo 2015-2016, verdadero objetivo del Gobierno Español. En un contexto de importancia vital marcado por el fin del periodo fijado para el cumplimiento de los ODM, y ante su más que previsible incumplimiento, y en un momento de extraordinaria relevancia para la configuración de la agenda de desarrollo en los próximos años (la denominada agenda post-2015), España continúa desvinculándose de la agenda de internacional a través de la que había sido una de sus apuestas principales.

Los datos, y los hechos, dibujan una hoja de ruta que certifica el desmantelamiento de una política, la de cooperación, que había alcanzado en la década anterior su mayor vigor y, a pesar de sus evidentes imperfecciones, constituía una de las más evidentes aspiraciones de España a la construcción de un mundo más equitativo, con mayores niveles de justicia y bienestar global.

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